La ambición de las pequeñas cosas

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La abuela nos decía que en el bote pequeño está la buena confitura. El «Capità Enciam», que los pequeños gestos son poderosos. De una profesora recuerdo que nos repetía que «lo bueno, si breve, dos veces bueno». También existe el dicho aquel de que «el perfume, en tarro pequeño se vende», o que la medida no importa, o que poco a poco hila la vieja el copo… La sabiduría popular está llena de elogios de aquello pequeño, de la ambición y el poder que se esconde detrás de los pequeños gestos, las pequeñas decisiones diarias. Hay, no obstante, quien prefiere la ostentación, la apariencia de la medida. Quien ambiciona grandes cosas, aunque sea a expensas del bien común. Hay quien acusa al gobierno actual de Lleida de no tener ambición, de no tener proyecto, porque no encuentra ninguna gran inversión en los presupuestos, porque no se ha anunciado ninguna grande obra. Y es verdad. No hay ninguna inversión millonaria que hipoteque el futuro de Lleida. No hay ninguna gran obra que se pague con dinero que no tenemos. No hay proyectos faraónicos, no hay escaparate.

Sí que hay pequeños gestos, que no se cuantifican en grandes sumas, pero que pueden ser poderosos. Que son ambiciosos. Tenemos la ambición de controlar los contratos que alegremente firmó el gobierno anterior con grandes empresas de gestión de servicios públicos -limpieza, buses, jardinería, alumbrado público, agua-, y que nunca se preocupó de ver si se cumplían con la calidad exigible por el elevado precio que pagamos. Tenemos la ambición de mejorar la ciudad y l’Horta que pisamos día tras día con pequeñas obras de urbanismo que no serán tan vistosas como una Llotja infrautilizada, o un parque tecnológico medio vacío que financiamos con deuda que heredarán nuestros hijos e hijas, pero que nos permitirá pasear y vivir nuestras calles y plazas sin tropezar, patinar o esquivar coches. Tenemos la ambición de ir retirando vehículos y contaminación de nuestras calles, de nuestros pulmones. Poco a poco queremos llenar la ciudad de verde y energías renovables.

Queremos hacer gestos poderosos, como gestionar bien los recursos, sin engañar ni autoengañarnos, sin hipotecar el futuro de la ciudad como han hecho otros. Gestos poderosos como contar con los vecinos y vecinas impulsando los consejos de barrio y el consejo de ciudad, porque la inteligencia colectiva no requiere grandes inversiones, pero da grandes resultados. Gestos poderosos como mejorar la transparencia de la gestión municipal para garantizar igualdad de oportunidades a las pequeñas y medianas empresas que puedan optar a ofrecer sus servicios al consistorio. Poco a poco, no quedarnos sin hilo con gastos inútiles y mal controlados, como han hecho gobiernos anteriores dando una patada hacia adelante al déficit con una contabilidad irreal, como hemos visto en la EMU, entre otros.

No, no hacemos grandes inversiones. Pero sí, tenemos proyecto de ciudad, tenemos ambición de hacer una Lleida con más igualdad, más oportunidades, más saludable, más amable. Destinando recursos, pero solo los que de verdad tenemos. Porque es muy fácil ser ambiciosos con el dinero de los otros, hipotecando el futuro. Nosotros queremos sembrar futuro, con ambición y con responsabilidad.

Comú de Lleida

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